1. Ser demasiado infantil
2. Ser torpe
Igual que el párrafo anterior, el ser torpe convierte el socializar a ser niñero. Siempre está bien cuando las personas tienen pañuelos y servilletas cuando más los necesitas, pero hay una diferencia entre el necesitarlos de vez en cuando y así hacer cada salida como una película de espías, con todo y bolsas llenas de pañuelos húmedos, servilletas secas, removedores de manchas, y curitas (en caso de cortadas). Y todo esto ni siquiera empieza a cubrir la vergüenza de segunda mano de estar alrededor de una persona torpe.

3. No tomar decisiones
El algunas ocasiones sólo tienes que tomar control de la situación y ser asertivo sobre lo que deseas. Esto es para todo – desde las decisiones más simples (como el qué cenar) hasta las grandes (como decidir entre una boda de reunión pequeña o una en algún destino). Muy seguido, la gente cae en el hábito de evitar el tomar decisiones. Lo entendemos. Existe una presión para no cometer errores, la presión de elegir algo que tu pareja no disfrutará, y muchas más. Sin embargo, de vez en cuando es importante el tomar decisiones atrevidas y con seguridad. Si todo lo demás falla, ¡nadie jamás dijo el no poder tener una pizza para cenar!
4. Chismear
Al igual que todo lo demás, existe un límite para qué tanto chisme una persona puede escuchar antes de empezar a dudar de la integridad e confiabilidad de una persona chismosa. Por supuesto, siempre es interesante el saber qué está sucediendo detrás de las escenas con algunos amigos y colegas en el trabajo, pero hay una diferencia entre “decir cositas” y convertirse en un equivalente humano un programa de chismes de televisión.
5. Limpieza e higiene
¿Tenemos que molestarnos en mencionar esto? Nadie quiere vivir en un ambiente de laboratorio y dedicar muchas horas de cada día a la limpieza del mismo, pero nadie tampoco quiere vivir en un caos. Claro, el tener una noche relajada, ordenar comida a casa, el ver un poco de Netflix, y luego ir a dormir es un gran momento. Sin embargo, es igualmente importante el tomar un poco del tiempo del día a sacar las cajas, sacudir la mesa, barrer el piso, limpiar los platos, tomar un baño y ponerse una mascarilla.
6. Dominante
Aunque la mayoría de los hombres se comportan como si quisieran que sus novias sean sus madres, no desean una novia dominante. Por supuesto, demasiados hombre legítimamente ni siquiera pueden sobrepasar sus vidas solos, pero en cierto punto, la presión de una novia dominante los hartará, y el cuidado y atención serán vistos como un comportamiento dominante.
7. Hacerse la tonta
Nadie es perfecto en todo. Incluso los científicos cerebritos tienen problemas con algunas preguntas básicas… algunas veces. Sherlock Holmes no sabía nada del Sistema Solar. Todos tenemos nuestras fuerzas y debilidades. Los problemas llegan cuando las personas se hacen las tontas a propósito para hacer que la gente a sus alrededores se sientan mejor. Nadie se beneficia de esto. Una cosa es el pedir un consejo, recordatorios, o el aclarar algo, y otra cosa es completamente diferente el pretender el ser tonto para recibir simpatía y atención.
8. Fingir interés
La comunicación toma mucho trabajo. Es fácil el encontrar cosas de qué hablar durante el “período de luna de miel” de una relación, pero es mucho más difícil el animar debates y discusiones genuinas más adelante. Algunas veces, la opción más simple parece ser el disimular el estar interesado sobre qué está diciendo tu pareja, pero eso rápidamente se puede hacer notable y sólo empeora el problema. La única cosa que es peor que decir de forma explícita que no te importa, es el pretender que sí te importa – es vergonzoso y desanima al mismo tiempo. La comunicación toma esfuerzo, pero no este tipo de esfuerzo.

9. Actuar de cualquier manera menos como sí mismas
Hablando de “hacerse el tonto” y ser demasiado “infantil”, el actuar como cualquier cosa pero como tú mismo es una relación definitivamente es algo que desalienta. Estoy seguro que todos nosotros disfrutamos el actuar hasta cierto punto, pero lo mejor es el dejar tus habilidades para actuar en tu habitación. Si quieres una relación real, tendrás que ser real con tu pareja.
10. No respetar el tiempo
El balancear el trabajo, los pasatiempos personales, y la salud personal, ya de por sí es difícil. El añadir a otra persona a la ecuación hace que las cosas se hagan todavía más difíciles. Es importante el recordar esto sobre ti mismo y de tu pareja. Obviamente, esto funciona en los dos sentidos – no les permitas faltarle al respeto al tiempo que necesitas para cuidar de ti mismo, pero también toma en cuenta sus necesidades y no te entrometas en sus “tiempos personales” sólo porque quieres atención.







