El 3 de junio de 2016 murió uno de peleadores más grandes de la historia del boxeo mundial, el mejor de todos tiempos, Muhammad Ali. Falleció a los 74 años por choque séptico en un hospital en Phoenix (Estados Unidos).
Pocos días después, el 9 de junio, el exluchador de artes marciales mixtas (Bellator y UFC)’Kimbo’, también murió.
Fue una semana dura para los fanáticos de los deportes de pelea, aunque estos peleadores murieron por causas ajenas a la lucha. Porque han existido casos en los que la lucha fue tan violenta que los luchadores murieron después de la pelea a raíz de las lesiones sufridas.
En el octágono de peleas de la UFC no han muerto luchadores, pero en otras competencias de artes marciales mixtas (MMA) sí, así como en los cuadriláteros de boxeo.
Estos son algunos de los casos más recordados de las fatalidades de los deportes de combate.
1. Joao Carvalho
Es la más reciente y sucedió en abril de 2016, cuando el peleador de MMA portugués Joao Carvalho falleció la causa de las lesiones después de una pelea en peso welter contra Charlie Ward en Dublín, Irlanda.
El excampeón de peso pluma de UFC, Conor McGregor, dijo que la pelea fue demasiado lejos y que “quizás los jueces debieron haberla parado antes”.
2. Roman Simakov
La pelea de boxeo entre los rusos terminó en tragedia en 2011, cuando Sergey Kovalev envió a la lona a Roman Simakov en el sexto ‘round’, y en el séptimo el réferi detuvo el combate dándole la victoria a Sergey.
Luego de la pelea, Simakov fue llevado al hospital, donde entró en coma y murió tres días después.
3. Tyrone Mimms
El 11 de agosto de 2012 el luchador amateur de MMA, Tyrone Mimms, murió después de una pelea. Cando iba de regreso a los vestuarios, en Carolina del Sur, perdió el conocimiento, intentaron reanimarlo, lo llevaron trasladaron a un centro médico y allí fue declarado muerto a las 9:27 p.m.
La autopsia confirmó que tenía lesiones visibles, y aunque no pudo llegar a la causa de la muerte definitiva, sí dio índices de una conmoción cerebral.
La autopsia confirmó que tenía lesiones visibles, y aunque no pudo llegar a la causa de la muerte definitiva, sí dio índices de una conmoción cerebral.
4. Kim Duk Koo
Es de las historias más tristes de este deporte. El boxeador surcoreano quien falleció a los 27 años después de caer en su combate contra Ray “Boom boom” Mancini, el 13 de noviembre de 1982, en el Caesar’s Palace de Las Vegas, EE.UU.
Esta fue la primera muerte en una competencia de MMA, que para 1998, era un deporte muy joven.
Cuando participaba en el ‘International Super Challenge’ en Ucrania, recibió golpes mortales de su contrincante Yevgeni Zolotarev. Se llevó 14 golpes antes de rendirse, e inmediatamente después colapsó en el lugar.
Murió el 18 de marzo de 1998, a causa de “lesiones cerebrales severas”.
Michael Kirkham murió en junio de 2010, por las heridas sufridas durante su debut profesional en las MMA. Kirkham fue noqueado y después de esto no reaccionó. Fue declarado muerto dos días después en el Aiken Regional Medical Center.
El médico de Aiken County, Tim Carlton, dijo que Kirkham murió de una hemorragia cerebral.
El luchador congoleño murió el 5 de marzo de 2014 debido a complicaciones derivadas de una lesión en la cabeza sufrida durante una pelea de MMA en Sudáfrica.
Booto fue dos veces campeón del ‘Extreme Fighting Championship’ de África.
Inmediatamente después de la pelea fue estabilizado por el equipo médico en el lugar y luego trasladado a un hospital, donde recibió tratamiento para la inflamación y el sangrado en el cerebro.
9. Mike Mittelmeier
Murió a causa de un combate no reglamentado en Bolivia, en el que se permitieron las patadas a la cara estando en el suelo.
Esto fue el 27 de abril de 2012 y además, no había ambulancias afuera del lugar en caso de emergencia. Mittlemeier recibió una patada en la cabeza al intentar un bloqueo de la pierna y la causa de su muerte fue una hemorragia cerebral.
10. Dustin Jenson
Durante la pelea del 24 de mayo de 2012 en Dakota del Sur, Jenson se rindió y ‘tapeo’ sin evidenciar golpes severos. Sin embargo, murió por una hemorragia subdural como resultado de un fuerte traumatismo en la cabeza.







